Responsabilizar a la tecnología

Las explicaciones se han centrado rápidamente en el uso de la tecnología: “fueron las redes sociales”, “fue la inteligencia artificial”, “fueron las pantallas”. Algunas son reales; nuestros jóvenes de 15 años dedican más de 45 horas semanales a las redes sociales, la cifra más alta de la OCDE. Constituyen una condición de época que nadie […]


Las explicaciones se han centrado rápidamente en el uso de la tecnología:
“fueron las redes sociales”, “fue la inteligencia artificial”, “fueron las
pantallas”. Algunas son reales; nuestros jóvenes de 15 años dedican más de
45 horas semanales a las redes sociales, la cifra más alta de la OCDE.
Constituyen una condición de época que nadie puede ignorar. Lo que no se
justifica es el salto que buena parte del debate dio sin detenerse,
convirtiendo a la tecnología en la causa central de la caída.


La OCDE también analizó la caída en Lectura y Matemática, que ocurre en casi
todos los países, y señaló que las tendencias en el uso digital no están
directamente relacionadas con esta caída. Chile, además, realiza su propia
prueba: el 59% de los estudiantes asiste a escuelas donde el uso del teléfono
móvil está prohibido, frente al 34% en 2022. A pesar de ello, mantiene una
de las mayores tasas de distracción digital del informe, con un 48% de
reportes en la mayoría de sus clases. Imponer restricciones no elimina la
distracción.


Hay otro hallazgo interesante. Chile es uno de los pocos países en los que
la distracción digital no se asocia con diferencias en el rendimiento de los
estudiantes. Es decir, un estudiante distraído no rinde peor que uno atento.
Esto no implica que la distracción sea inofensiva, sino que posiblemente ha
pasado de ser una actitud individual a convertirse en una condición del
entorno. Cuando casi la mitad de la clase está distraída, el costo lo paga
el curso completo.


PISA aporta otras pistas que nuestro debate local pasa por alto. El índice
de apoyo familiar percibido por los estudiantes chilenos es de −0,29,
frente a −0,19 en la OCDE. El de apoyo docente es de +0,45, frente a +0,03.
El 88% declara que sus profesores lo apoyan en las clases de Ciencias,
frente al 75% del promedio. Esta configuración desmiente dos prejuicios de
un solo golpe. Los profesores chilenos, tan castigados en la discusión
pública, sostienen bastante más de lo que se les reconoce. El hogar sostiene
menos.


La última debilidad tiene su explicación, y la Casen 2024 la refleja mejor
que los puntajes. La pobreza multidimensional afecta al 22,5% de los menores
de 18 años y constituye principalmente una condición infantil en Chile.


En los hogares afectados, el 45,5% de los adultos no concluyó la educación
media. Esto significa, por ejemplo, que un adulto sin escolaridad secundaria
intenta ayudar a su hijo con las tareas en un hogar sin un rincón silencioso,
en un barrio donde no puede salir de noche, o una madre que cuida a un
abuelo dependiente sin poder atender bien a su hijo. Esto representa lo que
queda del “capital cultural” al pasar del concepto a los datos.


Aquí debemos resistir la tentación de usar PISA para afirmar que en Chile el
impacto del origen social es mayor que en otros países. Eso no es correcto.
La varianza del rendimiento en Ciencias atribuible al índice socioeconómico
es del 11,4% en Chile y del 11,6% en la OCDE. Nuestro patrón es típico.
La verdadera anomalía es otra: solo el 2,6% de los estudiantes chilenos
alcanza los niveles más altos (5 o 6) en alguna de las tres áreas, frente al
11,9% en la OCDE, mientras que el 28,8% está por debajo del nivel mínimo
(nivel 2) en las tres pruebas. En resumen, el rendimiento general es
deficiente, carece de un techo de excelencia y tiene un piso muy bajo.


Este nivel de logro ya comienza a evidenciarse incluso antes de la
intervención escolar. Un estudio europeo longitudinal realizado por
Passaretta, Skopek y van Huizen revela que entre la mitad y los cuatro
quintos de las diferencias en el lenguaje detectadas al final de la primaria
ya estaban presentes antes del primer día de clases. La evidencia existente
confirma, sin lugar a dudas, que la influencia del origen social ya está
firmemente establecida antes de que la escuela ejerza su impacto.


Esto constituye la primera deuda del país con la infancia. Actualmente,
Chile debate en el Congreso sobre las salas cuna en el marco del Código del
Trabajo, pero hay muy poca discusión sobre la infancia y su cuidado en
general. También el gasto por estudiante aumenta con la edad, lo cual
contraviene lo recomendado por la evidencia.


La segunda deuda es con la misma escuela, que no ha sido suficientemente
equipada para corregir ni mitigar esas diferencias iniciales. Aunque nuestros
estudiantes muestran una mayor perseverancia y curiosidad que el promedio,
esas cualidades parecen tener menos impacto en Chile que en otros países.
Se pierden en aulas cada vez más difíciles de organizar para enseñar de
manera efectiva.


Durante cuarenta años, las políticas educativas se enfocaron primero en
ampliar la oferta educativa y luego en la evaluación, pero mucho menos en
desarrollar las condiciones y capacidades de las escuelas, como la formación
de profesores, el liderazgo de los directivos o el apoyo técnico. El Estado
ha aprendido a financiar y fiscalizar, pero aún no logra acompañar de manera
efectiva para mejorar. La enseñanza media, además, obligatoria desde 2003,
sigue sin contar con fines claros ni con una política propia.


Hannah Arendt llamó natalidad a la condición del recién llegado. Cada niño
ingresa a un entorno físico y cultural preexistente que debe ser transmitido
por los adultos. Es más fácil culpar a la tecnología, ya que así se evita
afrontar los problemas reales en el hogar y en la escuela. Sin embargo, PISA
revela dos deudas: por un lado, el país no ha creado las condiciones para
que el hogar reciba bien a los niños; por otro, el Estado no ha priorizado
las políticas educativas para abordar ese descuido inicial.

Fuente:

José Joaquín Brunner – “Responsabilizar a la tecnología”

¿Cómo salir del “juego” burocrático universitario?

El respeto por algunas variables relacionadas con el gobierno de las entidades educativas de nivel superior es primordial, ya que afectan la calidad de los servicios que las universidades prestan a sus respectivas comunidades. Hoy estamos ante usuarios cada vez más exigentes. Si frente a algún problema planteado por un estudiante el desenlace fuera el […]

El respeto por algunas variables relacionadas con el gobierno de las entidades educativas de nivel superior es primordial, ya que afectan la calidad de los servicios que las universidades prestan a sus respectivas comunidades.

Hoy estamos ante usuarios cada vez más exigentes. Si frente a algún problema planteado por un estudiante el desenlace fuera el deambular de un punto a otro, chocando, cual esfera de flipper, con diversas estructuras institucionales, sin agregar ningún valor a la resolución del problema, por cierto que surgirá la irritación y el reclamo. La institución optará por tomar las medidas para perfeccionar el servicio, pero puede que ya sea tarde y se haya perdido un número considerable de estudiantes, con el consiguiente daño a la imagen corporativa que ello implicaría.

Como los estudiantes son cada vez más exiguos, a pesar de la masificación de la matrícula en América Latina, las instituciones desarrollan una serie de maniobras y estrategias tendientes a mantener y atraer este preciado actor institucional.

Pero también es perfectamente posible que muchas de ellas intenten convencer a los gobiernos sobre la necesidad de recibir nuevos recursos (los que siempre son necesarios, dada la precariedad en la que viven muchas instituciones de Latinoamérica), lo cual en muchos casos lo único que logrará será la de camuflar las ineptitudes, dado que es probable que las prácticas estén normalizadas, gravitando abrumadoramente en la estructura organizacional.

¿Cómo se sale de este juego burocrático? A diferencia del flipper (juego conocido en los 80 y 90, donde la bola cae irremediablemente sin importar cuántas combinaciones se hayan intentado), de este escenario sí es posible salir. El primer paso debería centrarse en revisar el sistema de gobierno de las universidades, el que puede ser observado desde diferentes ángulos, siempre que se ocupe el conocimiento como plataforma y argumento vital, cualquiera sea el modelo, el enfoque o la teoría a implementar. Parafraseando al clásico Platón, “se debe hacer un esfuerzo para hacer sabio a quien está en el gobierno, pero si esto no se logra, es apreciable y necesario formar a los futuros gobernantes”.

En La República se describió una sociedad perfecta imaginaria en la que los filósofos ostentarían la máxima autoridad y recibirían una educación especial; a cambio, sacrificarían sus propios placeres por el bien de los ciudadanos a los que gobernasen.

Siguiendo esta misma línea, la dirección en las universidades debe recaer en aquellos que poseen el conocimiento (cognición y metacognición, tanto directiva, como operativa, táctica y estratégica) y la práctica, y estén dispuestos a poner esos talentos, esos recursos y capacidades al servicio de la organización, pasando por encima de intereses particulares, enfocados en los desafíos integrales y en el desarrollo de mejoras para el perfeccionamiento de la institución, lógicamente sin desatender las funciones de su área particular de desempeño.

Dicho en otras palabras, el poder debe estar en manos de quienes tienen las competencias y la experiencia para ejecutarlo con eficiencia, eficacia y efectividad. A la inversa, una organización en manos de “incompetentes”, juega al azar, dado que estos pueden por una acción casual acertar a veces; otros, incluso más pragmáticos, prefieren administrar lo que existe y no emprenden nuevas iniciativas, con ello tienden a disminuir a cero las posibilidades de cometer algún error.

“El rol del equipo directivo y su conformación es esencial para producir sinergias y alcanzar los índices de excelencia que la sociedad espera de las universidades como ente generador de conocimientos y cultura, capaz de transformar la realidad del medio en que se insertan”

El rol del equipo directivo y su conformación es esencial para producir sinergias y alcanzar los índices de excelencia que la sociedad espera de las universidades como ente generador de conocimientos y cultura, capaz de transformar la realidad del medio en que se insertan.

Fuente:LaTercera

Dr. Francisco Ganga-Contreras es nombrado representante del Presidente de la República en el Consejo Superior de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM)

El Dr. Francisco Ganga Contreras, académico e investigador de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Tarapacá y Director del Instituto Inter y Multidisciplinario de Investigación en Educación (IIMEDUCA), ha sido designado como representante del Presidente de la República en el Consejo Superior de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM). La designación se […]

El Dr. Francisco Ganga Contreras, académico e investigador de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Tarapacá y Director del Instituto Inter y Multidisciplinario de Investigación en Educación (IIMEDUCA), ha sido designado como representante del Presidente de la República en el Consejo Superior de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

La designación se enmarca en lo dispuesto por la Ley 21.094 de Universidades Estatales, que establece que los representantes presidenciales deben contar con título profesional o grado de licenciado, reconocida experiencia en actividades académicas o directivas, y no mantener un vínculo contractual vigente con la institución al momento de su nombramiento. El periodo de ejercicio del cargo será de cuatro años.

Al respecto, el Dr. Ganga-Contreras expresó:

“Este nombramiento me genera alegría y al mismo tiempo me hace sentir muy desafiado, dado que representa, por un lado, un reconocimiento a mi labor tanto como directivo universitario, asesor en el campo de la investigación —particularmente de la gestión de la investigación en muchas universidades de Latinoamérica— e investigador en los temas de gobierno, gobernanza de entidades educativas; de manera muy particular, de las universidades de nuestro país.

Por otra parte, creo que significa una gran responsabilidad y una enorme oportunidad de servir a las universidades estatales, que al final son entidades que le pertenecen a todos los chilenos y chilenas.

Agradezco sinceramente este nombramiento, pues siento que se sustenta primordialmente en los méritos académicos más que políticos. Situación que comparto plenamente, dado que los consejeros superiores tenemos el imperativo de cautelar y proyectar el desarrollo estratégico de las universidades en las que hemos sido nombrados. Pero también tenemos la responsabilidad del resguardo de su patrimonio y de su vinculación con los intereses públicos, regionales y nacionales”.

Fuente: La Tercera

Nuevo doctor de la Red de Investigadores Iberoamericanos sobre Gobernanza Universitaria e Instituciones Educativas (RIIGUED)

El 19 de agosto de 2026, Eduardo González Gil defendió su tesis doctoral titulada “Percepciones y análisis del gobierno universitario colombiano: una mirada desde la teoría de agencia”, en el Programa de Doctorado en Administración de Empresas de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires. La investigación fue dirigida por el […]

El 19 de agosto de 2026, Eduardo González Gil defendió su tesis doctoral titulada “Percepciones y análisis del gobierno universitario colombiano: una mirada desde la teoría de agencia”, en el Programa de Doctorado en Administración de Empresas de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires.

La investigación fue dirigida por el Dr. Francisco Aníbal Ganga-Contreras y estudió el gobierno universitario colombiano a partir de la relación entre los máximos cuerpos colegiados y los rectores. El trabajo constituye un aporte al campo de la gobernanza universitaria, mediante la articulación entre investigación académica y experiencia en la dirección de instituciones de educación superior.

La comisión evaluadora estuvo integrada por la Dra. Paola Delbosco, la Dra. María Marta Preziosa y el Dr. Carlos Garaventa. El trabajo obtuvo la máxima calificación, summa cum laude, como reconocimiento a la calidad y rigurosidad de la investigación.

Para Eduardo González Gil, este logro “representa la culminación de un proceso académico que me permitió convertir años de experiencia en la dirección universitaria en un objeto de investigación. Al mismo tiempo, abre una nueva etapa en mi trayectoria académica, orientada a seguir investigando y aportando al estudio del gobierno y la gobernanza universitaria desde la realidad de nuestras instituciones”.

Flipper burocrático universitario

Por : Francisco Ganga Profesor titular de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Tarapacá ¿Qué relación tiene el simpático juego ochentero con la burocracia? Si lo llevásemos al plano estrictamente conceptual, la respuesta sería “ninguna” a no ser que se intente realizar una equivalencia entre el funcionamiento del “flipper” y los contratiempos […]

Por : Francisco Ganga Profesor titular de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Tarapacá

¿Qué relación tiene el simpático juego ochentero con la burocracia? Si lo llevásemos al plano estrictamente conceptual, la respuesta sería “ninguna” a no ser que se intente realizar una equivalencia entre el funcionamiento del “flipper” y los contratiempos que trae consigo una mala administración.

En los últimos años, se hablado profusamente sobre la reforma a la educación superior, abarcando temas como gratuidad, participación, rol de las universidades del Estado, financiamiento, etcétera; Sin embargo, poco se ha dicho sobre uno de los tópicos que considero cruciales, si de mejorar la calidad de las universidades se trata: me refiero a la forma como estas son administradas.

En ese orden de cosas, interesa reflexionar sobre algunas variables relacionadas con el gobierno de nuestras entidades educativas de nivel superior, que afectan la calidad de los servicios que las universidades prestan a sus respectivas comunidades. Utilizaremos para ello una metáfora: el flipper. Se intenta, de este modo, graficar el funcionamiento y la manera inadecuada en la que se operacionaliza la burocracia en algunas organizaciones universitarias, poniendo atención en sus posibles causas y consecuencias.

Los lectores recordarán bien un juego electromecánico que se hizo popular en la década de los 70 y 80 con los nombres de flipperpinball, petacos o milloncete. Se trataba de una caja inclinada, que funcionaba sobre la base del desplazamiento de una esfera de acero, la que al contacto con una serie de componentes electrónicos asignaba puntajes al jugador. La bola era re-proyectada dentro de la armazón por unas paletas denominadas flippers. Determinadas combinaciones de pasos y de zonas del tablero daban una mejor puntuación, manteniendo siempre la preocupación de que la pelota no cayera por una suerte de embudo ubicado al centro inferior de la máquina.

Independiente de todas las combinaciones que realizar el jugador irremediablemente perdía tarde o temprano. Dentro del juego, existían unos hongos que debían ser evitados a toda costa, dado que si la esfera rebotaba en ellos, se sumaba cero punto (de ahí uno de los orígenes del término coloquial “vale callampa” o “vale hongo”).

Por su parte, gracias a Weber podemos conceptualizar a la burocracia como un sistema administrativo caracterizado por procedimientos y reglas, detallados por una jerarquía organizacional claramente delimitada y por las relaciones impersonales entre los individuos de una organización. En su caracterización típico-ideal, representa la forma de dominación racional-legal propia de las sociedades modernas “europeas y americanas”, y cuyo tipo más puro se ejerce por el cuadro administrativo de funcionarios individuales. La burocracia puede existir en el ámbito público, cuando es consustancial con entidades del Estado, y puede también ser privada, cohabitando en la atmósfera administrativa de organizaciones o consorcios particulares.

Ahora bien ¿Qué relación tiene el simpático juego ochentero con la burocracia? Si lo llevásemos al plano estrictamente conceptual, la respuesta sería “ninguna” a no ser que se intente realizar una equivalencia entre el funcionamiento del flipper y los contratiempos que trae consigo una mala administración en las organizaciones.

En nuestro juego la esfera rueda de un lado a otro y al final inevitablemente sucumbe. En una institución, con un sistema burocrático mal implementado, el usuario vagará igualmente de una unidad a otra sin lograr la satisfacción de sus necesidades y finalmente también fenecerá sin ver una adecuada solución a su problema. El flipper es solo un juego diseñado para el entretenimiento; la burocracia, en cambio, es un asunto mucho más espinoso y serio.

Las universidades son organizaciones extremadamente complejas, inmersas en escenarios caracterizados por cambios permanentes, lo que las ha obligado a mantener constantes y sistemáticos procesos de búsqueda y renovación, en sintonía con lo que la sociedad demanda y espera de ellas. Todas anhelan lograr estándares de excelencia, en correspondencia con las expectativas de una comunidad que confía en la instauración de procesos capaces de responder a altos índices de eficiencia y calidad académica, sustentados por un servicio ágil, con respuestas oportunas y eficaces. No obstante, estas aspiraciones en no pocas ocasiones se ven empañadas a consecuencia de la inexperiencia de quienes ejercen cargos directivos.

Lamentablemente en muchas de nuestras universidades la burocracia ha dejado de ser un medio y se ha transformado en un fin. Esto amparado en la falta de conocimiento de muchos de sus directivos y en el oportunismo de determinados agentes, colocando en peligro la viabilidad de la organización.

Un elemento clave a analizar es la incidencia negativa de determinados personajes que se instalan en las estructuras burocráticas de dichas organizaciones; individuos que desarrollan ciertas habilidades relacionales y capacidad para detectar las debilidades o más bien inseguridades de quienes ejercen el poder, y a través de un discurso lisonjero, atrayente, cautivador y no contradictorio, convencen y logran que los nombren o designen en cargos de alta responsabilidad administrativa. Ahora bien, dado sus niveles exiguos de conocimientos en temas organizacionales, tienden a desarrollar una especie de fobia al proceso de toma de decisiones, siendo incapaces de decidir hasta en las cuestiones más elementales y triviales.

A consecuencia de lo anterior, todo lo consultan, y todo lo transfieren. No es inusual que un problema planteado por algún estudiante y/o funcionario, deambule de un punto a otro, chocando o rebotando persistentemente con diversas estructuras institucionales, muchas de las cuales no le agregan ningún valor a la resolución del problema; en otras palabras su aporte será igual a cero, es decir “vale…”. El inconveniente no se resolverá y el afectado deberá conformarse y asumir que esta dificultad quedará en el mismo lugar donde comenzó, al igual que una bola de flipper. Las consecuencias son las esperables: desilusión, irritación, reclamo y fuga de talentos de la institución.

Desafortunadamente, estas acciones que pueden parecer candorosas e inocuas terminan transformando a muchas universidades en ineficientes, tóxicas y chapuceras, siendo verdaderos insultos al anhelo del viejo Weber. En otras palabras, acaban convirtiéndose en notables representantes del denominado “flipper burocrático”. Nada más lejano de los referentes en calidad que la sociedad espera; nada más distante que el forjamiento de un poder basado en el saber, que debiera imperar en nuestras universidades.

El Dr. Oswaldo Leyva Cordero, miembro de la Red de Investigadores Iberoamericanos sobre Gobernanza Universitaria e Instituciones Educativas (RIIGUED), es promovido al Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores de México

La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) de México otorgó al Dr. Oswaldo Leyva Cordero el nombramiento de Investigador Nacional Nivel II, distinción que reconoce la calidad, la trayectoria y el prestigio internacional de sus contribuciones científicas. Este nombramiento se obtiene mediante un riguroso proceso de evaluación por pares dentro del Sistema Nacional […]

La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) de México otorgó al Dr. Oswaldo Leyva Cordero el nombramiento de Investigador Nacional Nivel II, distinción que reconoce la calidad, la trayectoria y el prestigio internacional de sus contribuciones científicas.

Este nombramiento se obtiene mediante un riguroso proceso de evaluación por pares dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), estándar de referencia para medir la excelencia académica y científica en México. Alcanzar el Nivel II es un indicador objetivo de madurez académica: refleja una producción científica sólida y de alto impacto, la formación de nuevas generaciones de investigadores y una contribución sostenida a la generación de conocimiento en su campo de especialidad, en diálogo con los estándares de la comunidad científica internacional.

El SNII fue creado con el propósito de promover, fortalecer y consolidar la calidad de la investigación científica y tecnológica del país, así como de impulsar la formación de investigadores con conocimientos del más alto nivel, comparables a los de los principales sistemas de evaluación científica en el mundo. Cada avance dentro de este sistema fortalece no solo la carrera individual del investigador, sino también la posición de la comunidad científica nacional dentro del concierto académico internacional.

“Para la de la Red de Investigadores Iberoamericanos sobre Gobernanza Universitaria e Instituciones Educativas (RIIGUED), es motivo de orgullo contar entre sus miembros con académicos que construyen una trayectoria dual: una vida profesional en el campo de la gestión y, al mismo tiempo, una vida consolidada en el ámbito investigativo. Esta doble vocación responde plenamente a los principios fundacionales de nuestros espacio investigativo, que es fomentar las buenas prácticas en gestión, gobierno y gobernanza universitaria y de las entidades educativas en general, aportando de manera simultánea, a la generación de conocimiento científico riguroso que dialogue con los debates globales sobre educación superior”, expresó el presidente Fundador de RIIGUED, Dr. Francisco Ganga-Contreras. Por supuesto que nos unimos a la alegría que significa tener este gran reconocimiento y felicitamos el trabajo disciplinado y altamente comprometido del Dr. Leiva, que ha sido uno los investigadores con más trayectoria en nuestra red, finalizó el Dr. Ganga-Contreras.

Dr. Francisco Ganga-Contreras, inaugura Cátedra Internacional sobre Gobernanza Universitaria en la Universidad Santo Tomás de Colombia

En la Universidad Universidad Santo Tomás de Colombia, se llevó a cabo la ceremonia de inauguración de la Cátedra Internacional sobre Gobernanza Universitaria. La primera sesión se consolidó como un valioso espacio de reflexión académica que permitió proyectar nuevos horizontes para la gestión universitaria, fortalecer el intercambio de conocimientos y fomentar el fortalecimiento de nuestra […]

En la Universidad Universidad Santo Tomás de Colombia, se llevó a cabo la ceremonia de inauguración de la Cátedra Internacional sobre Gobernanza Universitaria.

La primera sesión se consolidó como un valioso espacio de reflexión académica que permitió proyectar nuevos horizontes para la gestión universitaria, fortalecer el intercambio de conocimientos y fomentar el fortalecimiento de nuestra comunidad de investigadores.

La jornada inició con las palabras de Fray Ángel Orlando Rojas Fino, O.P., Director de la División Ciencias Sociales y de la Educación, del Fray Eduardo González Gil, O.P., Director de la División de Ingenierías así como la decana de la Facultad de Educación, Astrid Tibocha Niño, PhD  y del decano de Sociología, Giovanny Alexander Forigua Ortiz.

El responsdable de dictar la conferencia inaugural fue el miembro del Consejo Académico del Doctorado en Educación, Dr. Francisco Ganga-Contreras, quien abordó el siguiente tema: “Gestión, gobierno, gobernabilidad, Gubernamentalidad  y gobernanza universitaria: precisiones conceptuales y algo más…”. Para mi es un honor compartir conocimientos con tan ilustres invitados; pero sobretodo, representa una gran oportunidad de aprendizaje, por lo que estoy muy agradecido por la invitación que me realizaron, afirmó el Dr. Ganga.

Para la Decana Dra. Astrid Tibocha Niño “estos espacios como la cátedra reafirman el compromiso de la Universidad Santo Tomás con la excelencia académica, la internacionalización y la construcción de una educación superior de alta calidad,  seguimos avanzando en el fortalecimiento de nuestro Doctorado en Educación, en el marco del proceso de acreditación en alta calidad. La primera sesión de la cátedra internacional de gobernanza universitaria nos permite seguir creciendo en la prospectiva de la gestión académica y sobre todo en la posibilidad del intercambio y el fortalecimiento de la comunidad de investigadores para nuestra universidad. Gracias al Dr. Francisco Ganga por acompañarnos con su excelente presentación, la cual nos precisa el camino para seguir avanzando en el campo de la investigación, especialmente en la línea de la administración universitaria, donde él un referente en América Latina, finalizó la decana”.

Por su parte, el Director de la División de Ciencias Sociales de la Sede principal Bogotá de la  Universidad Santo Tomás, Fray Ángel Orlando Rojas Fino, expresó su agradecimiento al invitado internacional y su compromiso institucional frente a la temática, la cual fue reforzada por la presentación de Fray Eduardo González Gil, O.P.  gran referente institucional cuyos cargos directivos han marcado la vida de la institución en otras épocas y hoy como Director de la División de ingenierías es fiel representante de la gobernanza desde la academia en la Santoto.

Cátedra internacional sobre gobernanza universitaria: un paso más hacia la acreditación de alta calidad

La primera sesión de la Cátedra Internacional sobre Gobernanza Universitaria se consolidó como un valioso espacio de reflexión académica que nos permitió proyectar nuevos horizontes para la gestión universitaria, fortalecer el intercambio de conocimientos y fomentar el fortalecimiento de nuestra comunidad de investigadores. La jornada inició con las palabras de Fray Ángel Orlando Rojas Fino, […]

La primera sesión de la Cátedra Internacional sobre Gobernanza Universitaria se consolidó como un valioso espacio de reflexión académica que nos permitió proyectar nuevos horizontes para la gestión universitaria, fortalecer el intercambio de conocimientos y fomentar el fortalecimiento de nuestra comunidad de investigadores.

La jornada inició con las palabras de Fray Ángel Orlando Rojas Fino, O.P., Director de la División Ciencias Sociales y de la Educación, así como las de la decana de la Facultad de Educación, Astrid Tibocha Niño, PhD  y del decano de Sociología, Giovanny Alexander Forigua Ortiz.

La cátedra contó con la presencia de Francisco Ganga, PhD, quien viajó desde Chile, para compartir su amplia experiencia y valiosos aportes en torno a la gobernanza universitaria; asimismo, expresamos nuestro reconocimiento al Fray Eduardo González Gil, O.P., Director de la División de Ingenierías, por enriquecer este escenario académico con sus conocimientos.

Espacios como la cátedra reafirman el compromiso de la Universidad Santo Tomás con la excelencia académica, la internacionalización y la construcción de una educación superior de alta calidad,  seguimos avanzando en el fortalecimiento de nuestro Doctorado en Educación, en el marco del proceso de acreditación en alta calidad.

Teoría del capitalismo académico en los estudios de educación superior

Este artículo examina la difusión y recepción del enfoque angloamericano del academic capitalism en el campo internacional de estudios de la educación superior. En primer lugar se identifican los documentos indexados por Google Scholar cuyos títulos contiene las palabras “academic capitalism” en inglés, español y portugués con el objetivo de conocer, mediante contabilidad de citas, su impacto en la literatura; enseguida se analizan las características conceptuales y contenidos de los documentos. Los resultados muestran diferencias en el uso de la teoría del academic capitalism. Mientras en la literatura angloamericana se utiliza con propósito de análisis empírico e interpretación teórica, en el caso del español y del portugués prima una orientación hacia la descripción y el cuestionamiento de los sistemas de educación superior latinoamericanos en su estado actual, sin considerar los alcances conceptuales de la teoría. Se concluye presentando tres desafíos de investigación.

[dt_fancy_title title=”Resumen” title_size=”h3″ title_color=”title”]
Este artículo examina la difusión y recepción del enfoque angloamericano del academic capitalism en el campo internacional de estudios de la educación superior. En primer lugar se identifican los documentos indexados por Google Scholar cuyos títulos contiene las palabras “academic capitalism” en inglés, español y portugués con el objetivo de conocer, mediante contabilidad de citas, su impacto en la literatura; enseguida se analizan las características conceptuales y contenidos de los documentos. Los resultados muestran diferencias en el uso de la teoría del academic capitalism. Mientras en la literatura angloamericana se utiliza con propósito de análisis empírico e interpretación teórica, en el caso del español y del portugués prima una orientación hacia la descripción y el cuestionamiento de los sistemas de educación superior latinoamericanos en su estado actual, sin considerar los alcances conceptuales de la teoría. Se concluye presentando tres desafíos de investigación.
[dt_fancy_title title=”Autores” title_size=”h3″ title_color=”title”]
José Joaquín Brunner
Julio Roberto Labraña Varga
Francisco Ganga
Emilio Rodríguez Ponce
[dt_fancy_title title=”Revista” title_size=”h3″ title_color=”title”]
Revista Electrónica de Investigación Educativa, 21, e33, 1-13. doi:10.24320/redie.2019.21.e33.3181
Ver articulo completo

Rankings de universidades como herramientas de evaluación institucional: Un análisis a las metodologías utilizadas por tres instrumentos internacionales

Entre las dinámicas actuales de la educación superior se encuentra la internacionalización de las universidades, fenómeno que demanda mucha información al momento de tomar la decisión de elegir una determinada casa de estudios, cuando se trata de satisfacer las necesidades de conocimiento que demanda la sociedad.

[dt_fancy_title title=”Resumen” title_size=”h3″ title_color=”title”]
Entre las dinámicas actuales de la educación superior se encuentra la internacionalización de las universidades, fenómeno que demanda mucha información al momento de tomar la decisión de elegir una determinada casa de estudios, cuando se trata de satisfacer las necesidades de conocimiento que demanda la sociedad. Este contexto se ha transformado en terreno fértil para la proliferación de los rankings universitarios, instrumentos que desde un posicionamiento aritmomórfico, intentan medir ciertas funciones que llevan a cabo estas entidades educativas. Pese a la cuestionable construcción metodológica, al efecto homogeneizador que otorga a las instituciones y a la simplificación que hace de la realidad, estas mediciones posibilitan la transparencia de información y el desarrollo de acciones de accountability para respectivos grupos de interés. A partir de lo expuesto, este trabajo se ha plateado como objetivo central, analizar las distintas metodologías empleadas por los principales rankings universitarios del mundo para el año 2019 (Academic Ranking of World Universities–ARWU; Times Higher Education World University Rankings–THE; QS World University Rankings–QS), reconociendo las dimensiones e indicadores, pesos porcentuales y fuentes de datos que emplean, todo ello a partir de una revisión de fuentes secundarias. El estudio permitió verificar que los rankings analizados se enfocan fuertemente, por un lado, en la investigación de las instituciones y en el impacto que generan a través de las citas, y por otro, en la reputación que tienen las universidades. Por último, se detectó que no existe homogeneidad en las formas de recolección de los datos: ARWU acopia información objetiva, recogida de plataformas verificables; mientras que THE y QS presentan una mixtura metodológica a raíz del uso de las encuestas de percepción.
[dt_fancy_title title=”Autores” title_size=”h3″ title_color=”title”]
Dr. Francisco Ganga-Contreras
Universidad de Los Lagos, Chile
fganga@ulagos.cl

Drdo. Walter Sáez San Martín
Universidad Arturo Prat, Chile
wsaez@unap.cl

Drdo. Patricio Viancos
Universidad de Los Lagos, Chile
patricio.viancos@ulagos.c

[dt_fancy_title title=”Revista” title_size=”h3″ title_color=”title”]
Revista Inlcusiones – Volumen 6 / Número 4 / Octubre – Diciembre 2019 pp. 367-382
Ver articulo completo