El encuentro contó con la participación del doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada y fundador del grupo experto en rankings SCImago, Félix de Moya, y el doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la U. Complutense, doctor en Ciencias de la Educación por la U. Autónoma de Barcelona, y reciente rector electo por tercera vez de la U. de Tarapacá (UTA) Emilio Rodríguez.

Con el tema “los rankings académicos en la actualidad y sus futuras proyecciones”, se realizó en la Sede Santiago de nuestra Casa de Estudios el II Diálogo Académico sobre Gobernanza Universitaria, organizado en forma conjunta entre el Programa de Investigación sobre Gobernanza e Inclusión Organizacional (PRIGO) de nuestra Institución, y la Universidad Diego Portales.

La conversación contó con la participación del doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada y fundador del grupo experto en rankings SCImago, Félix de Moya Anegón, y el doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la U. Complutense, doctor en Ciencias de la Educación por la U. Autónoma de Barcelona, y reciente rector electo por tercera vez de la U. de Tarapacá (UTA) Emilio Rodríguez Ponce.

El director de PRIGO, y moderador de este segundo encuentro académico, Dr. Francisco Ganga Contreras explicó que el objetivo de la actividad “es que podamos razonar respecto de este relevante tema que tiene que ver con el análisis y la situación de los rankings universitarios y las futuras proyecciones”.

Debate

En su intervención, el Dr. Rodríguez precisó que es necesario discutir sobre rankings y su contribución en la disminución de la simetría de información.

“Pero también cómo apoyan en la generación de políticas públicas, entregan información en la toma de decisiones, fundamentalmente de estudiantes pero también del Gobierno, y cómo se han ido configurando en una herramienta no solo útil sino que bastante bien posicionada a nivel internacional”, comentó.

No obstante, señaló que estos instrumentos de medición también tienen limitaciones “que no son menores, porque son una simplificación de la realidad, y muchas veces sesgan la valoración de las instituciones en un sentido u otro”.

En esa línea, puntualizó que los rankings más complejos son los de reputación “porque hacen que la calidad se asocie fundamentalmente a reputación, cuestión que no es cierta en la literatura sobre calidad, y por tanto, la gente asocia a las instituciones de mayor calidad con reputación y las que están en el imaginario colectivo no necesariamente son aquellas que tienen la mayor productividad o los mejores índices”.

Acreditación

Asimismo, el Dr. Rodríguez quien además fue presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), aseguró que es obligación de las universidades estatales crear conocimiento avanzado y que de igual modo, la propia acreditación institucional genera un ranking.

“La acreditación es una medición de la calidad. Con todas las deficiencias que pueda tener el sistema, que desde luego las tiene porque finalmente el diseño es complejo, me parece que es un excelente proxi de lo que es la calidad en la educación superior chilena particularmente”, subrayó.

A su vez, recalcó que las universidades del Estado “no solo tienen la obligación que está dada por su misión, su mirada y su proyección, sino que tienen también una obligación moral, en términos de no solo contribuir a través de la formación de personas sino que de la creación de conocimiento avanzado”.

“Sin conocimiento avanzado no hay progreso y no hay desarrollo en las naciones y eso está demostrado a través de la vivencia empírica, y en consecuencia una institución de carácter estatal debe asumir este desafío con todo el rigor y con todas las fuerzas que corresponden, toda vez que de otra forma renuncia a una parte muy importante de su quehacer”, enfatizó.

Por tanto, acotó “todo lo que vaya en línea o en pro del desarrollo o la investigación, en las instituciones del Estado no solo es plausible y valorable, sino que en mi concepto es exigible e irrenunciable”.

Moda

En tanto, el Dr. de Moya aclaró que los rankings no son una moda por la rendición de cuentas que requieren los procesos de la política pública.

“No creo que sean una moda porque existe un problema con el que nos debemos enfrentar las instituciones de educación superior, lo mismo que otras instituciones en la sociedad civil, y es que los procesos a los que está sometida la política pública en todos los países del mundo exigen rendición de cuentas”, indicó.

Sin embargo, reconoció que todos los rankings son perfectibles. “Ningún instrumento humano es perfecto y los rankings tampoco lo son; hay multiplicidad de rankings justamente porque existen múltiples perspectivas y esto denota que ningún ranking es una solución definitiva”, sostuvo.

Añadió que hay elementos que se pueden incorporar a los rankings como los “de reputación, que es una manera edulcorada de referirse a las encuestas. Creo que la diferencia que hay entre un ranking que está basado en encuestas y otro que no, para mí es bien sencilla: el que no está basado en encuestas es uno que pretende influir sobre la opinión pública y por tanto, pretende modificar la reputación de las instituciones”.

Del mismo modo, remarcó que ningún ranking tiene capacidades holísticas: “Ningún ranking por mucho que lo pretenda representa completamente la complejidad de una institución de educación superior. Los rankings deben mostrarse en la descripción de sus metodologías lo más modestos y humildes posibles porque lo que hacen es mostrarnos una parte de la realidad”, planteó.

“La información que deben utilizar los rankings tiene que permitir la comparabilidad a nivel global y tiene que ser obtenida de fuentes de información que sean ajenas a las propias instituciones”, expresó.

Gobernanza

Finalmente, respecto a la gobernanza en las universidades, el Dr. de Moya dijo que es un factor determinante “porque cuando se trata de universidades públicas la necesidad de generar amplios consensos para tomar decisiones marca unos ritmos que son muy distintos a los de las universidades privadas, que se pueden plantear la acción de gobierno con un marcado sentido de propósito en plazos relativamente cortos”.

Publicado por: Andrés Zanetti

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